Entradas populares

miércoles, 19 de junio de 2013

EL HAMBRE Y LA EROSIÓN DEL POTENCIAL HUMANO

MUCHO MÁS grave que la erosión de la riqueza del suelo, que se produce lentamente, es la violenta erosión de la riqueza humana, es la inferiorización del hombre provocada por el hambre y por la desnutrición. Basta ver que, en todo el Extremo Oriente, el número de desnutridos abarca más del 90% de los habitantes; que, en la América Latina, más de los dos tercios de la población están compuestos de individuos mal nutridos, mal vestidos y mal alojados, en Inglaterra, antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, conforme al notable informe del científico sir John Boyd Orr, más tarde Director General de la F. A. O., cerca de la mitad de la población estaba sujeta a los efectos nocivos del hambre, viviendo un 40% en un régimen de hambre parcial (deficiencias específicas) y un 10%, en un régimen de hambre global, de grave deficiencia de todos los principios alimentarios. Cuando en 1936, la Alemania Hitlerista llamó al servicio militar a los jóvenes nazis, de los presentados a examen, apenas el 75% pudieron ser aceptados. Y en el año 1938, apenas el 55%. El número de incapaces, de débiles mentales y de deformes crecía en forma alarmante en el seno de la raza «superior». En un país nuevo como la Argentina, se verificó que desde 1920 a 1940, el número de los rechazados por incapacidad física entre los convocados para el servicio militar subía del 30% al 42,2%. Guillermo Ruse atribuía a la desnutrición la causa principal de ese progresivo aumento del número de incapaces. Asimismo en los Estados Unidos, país considerado como el mejor alimentado del mundo, el servicio encargado de la selección para el alista-miento verificó que de 14.000,000 de individuos examinados, apenas 2.000,000 reunían realmente los requisitos de salud exigidos, esto es, apenas el 15%. Se ve así que no es un grupo, una raza o un país los que están en decadencia, sino la humanidad in totum. El propósito de este libro es estudiar el terrible fenómeno de la erosión que el hambre está provocando en el hombre y en la civilización.

Erosión que amenaza remover y apagar de una vez, de la superficie de la Tierra, toda esa gigantesca obra humana esculpida por el trabajo arduo de centenares de sucesivas generaciones. Si la humanidad no pone en práctica, con urgencia y en escala universal, medidas capaces de trabar la acción corrosiva del hambre, no tardarán en desmoronarse y ser arrastradas por el polvo del tiempo todas las creaciones del ingenio humano, y eso mucho antes que la erosión natural haya consumido los incalculables recursos potenciales del suelo. Y la humanidad que hoy se estremece ante el peligro remoto de un mundo transformado en desierto por el agotamiento de sus recursos naturales, asistirá al paradójico advenimiento de un mundo despoblado y desierto, no obstante, hallarse pleno de fertilidad y de potencialidades geográficas.
No encierra esta afirmación ninguna profecía macabra, sobre una nueva forma de fin del mundo, porque creemos en la fuerza biológica y social de las necesidades, fuerza que siempre condujo a la humanidad al camino de la supervivencia en los momentos más críticos de su historia. El hambre misma será la conductora y el resorte fundamental de una revolución social adecuada para alejar progresivamente al mundo de la orilla de ese abismo que amenaza devorar la civilización con avidez mayor que la de los océanos cuan-do amenazan engullir nuestros suelos. Somos, pues, optimistas y vemos en las refriegas y en las agitaciones sociales de nuestros días, signos de nuevos tiempos, en los que será finalmente alcanzada la; difícil victoria sobre el hambre, victoria capital para la estabilidad social de los grupos humanos. Pero si en nuestros pronósticos acerca del futuro de la humanidad nos sentimos llenos de optimismo, mucho más reservado es ese optimismo, cuando se trata del bienestar y de la tranquilidad de la generación actual y de las más próximas.
Tememos que esas generaciones tengan que pagar un precio demasiado alto por esa maravillosa victoria sobre el hambre. Es que en) el mundo de las realidades sociales, las ideas sólo se propagan cuando se sobreponen a alguna necesidad indiscutible de determinado momento histórico. Y una gran parte del mundo aún no se ha con-vencido enteramente de la necesidad de acabar de una vez con el hambre. Continúa pensando que es más importante mantener regionalmente sus altos standards de vida y, socialmente, ciertos privilegios de clase, que combatir el fenómeno del hambre en el escenario universal. Y mientras así piensen muchos, el mundo continuará bajo la amenaza de las hecatombes de guerra y revoluciones, hasta que la necesidad de sobrevivir a cualquier costo obligue a los privilegiados a abandonar sus privilegios.
Este libro es una pequeña contribución individual al indispensable trabajo colectivo, para tratar de apresurar la madurez de esta idea, la apremiante necesidad de iniciar una batalla mundial por el exterminio del hambre.
Con su publicación queremos contribuir, aunque sea con una parcela infinitésima), a la construcción del plan de resurgimiento de nuestra civilización, a través de la revalorización fisiológica del hombre.   

Seguir Leyendo: en Geopolítica del Hambre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario