La Universidad Autónoma Chapingo, en México, fue la
primera universidad en América Latina en impulsar el desarrollo de la
Ingeniería Agrícola; a partir del 22 de febrero de 1854 como la Escuela
Nacional de Agricultura y Veterinaria ENA. En los años 30 se creó la
especialidad en Irrigación en el plan de estudios de Agronomía, con unos
sólidos fundamentos en Ciencias Agrícolas e Ingeniería. Actualmente la escuela
forma Agrónomos en 23 especialidades entre ellos la de Irrigación, Mecánica
Agrícola, Economía Agrícola, Horticultura Protegida, Suelos, Parasitología
Agrícola, Sociología Rural, Forestal, Agroindustrias, etc; igualmente tiene
programas de Postgrado en estas áreas; actualmente es la mejor casa de estudios
de esta área de conocimiento en México; teniendo entre sus alumnos a gente de
cada uno de los 31 estados y el Distrito Federal; es la madre de grandes
instituciones como el CIMMYT, el Colegio de Posgraduados y el Inifap.
El día del agrónomo en México se celebra el 22 de
febrero en honor a la fecha de fundación de la Universidad Autónoma Chapingo
La Ingeniería Agrícola apareció, como programa
académico, con la creación de los primeros Colegios de Agricultura y Artes
Mecánicas, en Estados Unidos, institucionalizados en 1862 por medio de una Ley
Gubernamental. Al profesor Elwood Mead, ingeniero norteamericano y conocedor
luchador de los derechos de la tierra, se le atribuye la autoría del
establecimiento de la Ingeniería Agrícola, como profesión específica. En 1886
la Universidad de Nebraska, ofrecía en su Escuela de Agricultura los cursos de
Ingeniería Agrícola, coordinados por el profesor O.V. Stout, consistentes en
estudios de suelos, drenajes, topografía, medición de caudales, obras para
riego y aplicación de agua a los cultivos. Igualmente se dictaban cursos sobre
Mecanización Agrícola, dirigidos por el profesor C.R. Richards, orientados al
diseño de máquinas e implementados agrícolas, molinos de viento, bombas,
estudio de las maderas, ventilación, aplicación de calor, carpintería y
principios de potencia.
A finales de 1906 se realizó un seminario sobre la
enseñanza de técnicas y desarrollo de material didáctico para Ingeniería
Agrícola, en la Universidad de Illinois con la participación como conferencista
de los profesores F.R. Crane de la Universidad de Illinois, J.B. Davidson de la
Universidad de Iowa y C.A. Ocok de la Universidad de Wisconsin.
En diciembre de 1907, con motivo del segundo encuentro
de profesionales del Área de Ingeniería Agrícola, reunidos en la Universidad de
Wisconsin, se creó formalmente la SOCIEDAD
AMERICANA DE INGENIEROS AGRÍCOLAS, American Society of Agricultural
Engineers -ASAE-, siendo su primer presidente el ingeniero Jay Brownlee
Davidson, quien se desempeña como profesor y director del Departamento de
ingeniería agrícola de la Universidad del Estado de Iowa.
La Universidad de Iowa en 1910, otorga el primer Grado
de Ingeniería Agrícola. En 1917 LA
UNIVERSIDAD DE CORNELL, confiere el primer
título de PhD en Ingeniería Agrícola al señor Earl A. White.
En 1925 existía, en Estados Unidos 10 instituciones
que conferían el título en Ingeniería Agrícola. En 1950 tuvo el gran auge esta
profesión gracias al esfuerzo y promoción que hizo la Sociedad de Ingenieros
Agrícolas, con el fin de definir e identificar estos estudios como una rama de
Ingeniería. En dicho año, 40
universidades otorgaban el título de Ingeniero Agrícola, muchas de ellas con
estudios de postgrado a nivel de Magister y Doctorado.
Actualmente se cuentan
con 50 Departamentos de Ingeniería Agrícola y más de 12.000 profesionales, en
los Estados Unidos y el Canadá, y más de 600 programas de la carrera a nivel de
pregrado y postgrado en todo el mundo.
La Ingeniería Agrícola se estableció en América Latina
paralelamente con la modernización de la Agricultura, en los años 50. La
primera escuela de Ingeniería Agrícola la creó la Universidad de Manabí, con
sede en la ciudad de Portoviejo, Ecuador, en el año de 1957; el programa estaba
orientado a las áreas de riego y maquinaria. En 1958 se celebró en Chillán,
Chile, el Congreso Internacional sobre mecanización, organizado por la FAO, con
presencia de destacados profesionales entre ellos el profesor Roy Bainer,
director del Departamento de ingeniería agrícola de la Universidad de
California. Dentro de las conclusiones de este evento se destacan las
contribuciones que venía haciendo la Ingeniería Agrícola al desarrollo de la
Agricultura en América Latina. En esa misma reunión los ingenieros, Bainer y
Carrera, de la Escuela Nacional de agricultura de Perú y el señor Lars
Stenstrom, director de Ingeniería Agrícola de la FAO, planearon la creación del
Instituto de Ingeniería Agrícola en Lima. Este Instituto se creó en 1959 como entidad
adscrita al Ministerio de Agricultura. El propósito del nuevo Instituto fue el
de ofrecer a los alumnos de la Facultad de Agronomía de los últimos 2 años,
cursos de Ingeniería Agrícola. El egresado recibía el título de Ingeniero
Agrónomo con especialidad en; Fitotecnia, Economía agrícola, Zootecnia o
Agrícola. En 1960 la Escuela Nacional de Agricultura del Perú se convirtió en
lo que es hoy la Universidad Nacional Agraria La Molina y, el Instituto, en la
Facultad de Ingeniería Agrícola. Con esa nueva estructura se abrió las puertas
hacia la creación de un programa profesional de 5 años en Ingeniería Agrícola
el cual se inició en 1962 con 73 estudiantes, gracias a la ayuda técnica y
financiera por parte de las Naciones Unidas.
Igualmente en 1941 en Honduras se crea la Escuela
Agrícola Panamericana o como común mente se le conoce Zamorano. La Escuela fue
fundada en 1941 por Samuel Zemurray (1877-1961), un estadounidense nacido en
Rusia y presidente de la United Fruit Company. El Sr. Zemurray se estableció
para crear un centro educativo con una alta calidad en la enseñanza en
agricultura. Dedicado a la formación de los jóvenes de toda la región y para
llevar a cabo el sueño, reclutó al Doctor Wilson Popenoe, un conocido botánico
y horticultor de la época; que tenía una amplia experiencia en la región, y que
organizó el famoso Jardín Botánico Lancetilla en Honduras. Popenoe viajó
durante varias semanas en 1941, explorando tierras altas de América Central
para desarrollar el proyecto. Por último, escogió un terreno de aproximadamente
15 km² en el Valle del Río Yegüare, a unos 30 km de la capital de Honduras. El
nombre de Zamorano es originario de la familia de la provincia de Zamora,
España. La construcción de la escuela se inició a finales de 1941. El Dr. Popenoe
se convirtió en el director fundador de la nueva institución y duró en el
puesto hasta 1957. Desde entonces, la pequeña escuela ha crecido hasta
convertirse en lo que es hoy un centro Universitario que actúa al servicio de
las Américas.
En 1966 se graduaron los primeros 32 ingenieros
agrícolas y en ese mismo año la Universidad Agraria La Molina contaba con 432
estudiantes matriculados en la Facultad de Ingeniería.
En otros países de América Latina, como Brasil, la
enseñanza de la Ingeniería Agrícola se inició con cursos de Postgrado en las
áreas de comercialización de productos agropecuarios, tractores y máquinas
agrícolas, en 1960, en la Universidad Rural del Estado de Minas Gerais, hoy
Universidad Federal de Viçosa, programas que estaban dirigidos especialmente a
Ingenieros Agrónomos.
Muy pronto las directivas educativas brasileñas
encontraron las deficiencias en los campos de las ciencias básicas de
Ingeniería en los graduados en Agronomía y, pocos conocimientos en ciencias
Biológicas y Agrícolas en los egresados de las Facultades de Ingeniería. Como
resultado de esa experiencia, decidieron crear en 1969 el programa de
Ingeniería Agrícola a nivel de Pregrado, siendo las universidades de Campinas
en Sao Paulo, de Pelotas en Rio Grande Do Sul y Viçosa, las pioneras en esta
rama de la Ingeniería, en ese país.
En el panel Latinoamericano de educación Postgraduada
en Ingeniería Agrícola, realizado en Lima, Perú, en 1960, se recomendó que la
sede física de las futuras Facultades de Ingeniería Agrícola deberían estar
ubicadas en centros agrícolas, que permitan el íntimo contacto del estudiante
con el medio en que va actuar y, además, ofrezca la posibilidad de vinculación
con estaciones o granjas de experimentación.