PRESENTACIÓN
La división político-administrativa internacional es la consecuencia de
hechos políticos, militares, económicos y sociales que condujeron a los pueblos
a pactar territorialmente los límites del ejercicio del poder que los
identifica, es una resultante que previene o soluciona los enfrentamientos que
puedan suscitarse y que posteriormente en algunos países se refleja como un
comportamiento a seguir en las subdivisiones territoriales internas.
La Propuesta inicial de Estructuración de la División
Político-Administrativa de la República de Colombia presentada
al Señor Presidente Virgilio Barco Vargas tenía como objetivos concienciar la
falta de cobertura del Estado sobre todo el territorio nacional al definir unas
áreas o zonas críticas y programar un tipo de división funcional, es decir,
pasar del estado de respuesta a problemas sentidos al de prospección de la
distribución de los Poderes Públicos sobre la Nación para desarrollarla
integralmente. Se tuvo en cuenta la caótica situación que vivía el País en
dichas Zonas y se aspiraba a solucionar en corto plazo muchos de los gravísimos
problemas que la falta de presencia del Estado causaba en más del 73%
del territorio nacional. El documento presentado fue una sinopsis del extenso
manuscrito terminado en 1987 que fue donado como trabajo investigativo al Instituto
Geográfico Agustín Codazzi IGAC en
1989.
El Señor Presidente Barco delegó al Señor Viceministro de Gobierno
Doctor Fabio Villegas Ramírez para recibir la Propuesta, y efectivamente
lo hizo el 27 de julio de 1987 y seguidamente la envió a estudio en el
Departamento Nacional de Planeación de donde salió para su destinatario: el
Señor Presidente Barco en diciembre del mismo año; Sin embargo me fue
manifestado por parte de este Departamento el 10 de diciembre, antes de que el
destinatario la leyese, que no estaba de acuerdo con sus políticas.
Han pasado veintidós años y el Estado colombiano mantiene las áreas que
denominé ZONAS CRÍTICAS en el mismo olvido, razón por la cual en la presente
actualización las denomino ZONAS EN ABANDONO. Es de anotar que se ha pretendido
ejercer el gobierno sobre ellas con la presencia de la Fuerza Pública,
pero también, que a estas instituciones no les compete prestar todos los
servicios que son función indelegable del Estado como la salud; educación;
trabajo; investigación, salvaguarda y fomento de los recursos naturales
renovables y no renovables; construcción de vivienda, vías de comunicación; y
demás servicios públicos como agua potable y de regadío, telecomunicaciones,
alcantarillado, etc. todo lo cual es función y responsabilidad de los gobiernos
Nacional, Departamental y Municipal, pero si continúa mal distribuido el
territorio que atienden les es imposible cumplir con ellas.
Quiero hacer énfasis en que la propuesta no tiene ningún matiz
partidista sino que es un trabajo geográfico aplicado a una función política,
en el sentido etimológico de la palabra, cual es la deorganizar o reorganizar geográficamente el territorio colombiano para beneficio de sus
habitantes y en general de toda la nación.
HUGO SALAMANCA PARRA.
Tomado del Enlace; http://www.hugosalamancaparra.net/K001%20Pagina%20Principal.htm
Estamos presenciando el retornos de los mismo problemas, Sociales, Políticos y de seguridad; que impiden una convivencia pacifica entre los Colombiano, Caso concreto el conflicto Social en El Catatumbo. Y Limítrofe con Nicaragua. "Luego de conocerse la intención de Nicaragua de querer ampliar su plataforma continental en el mar Caribe, más allá de las 200 millas medidas desde su costa"
ResponderEliminarMIQUEAS
ResponderEliminarINTRODUCCIÓN
Miqueas, como su contemporáneo Isaías, ejerció la actividad profética en el reino de Judá, en la segunda mitad del siglo VIII a.C. Pero, a diferencia de Isaías, que vivía en Jerusalén, Miqueas estaba afincado en una zona rural. Su lugar de origen era Moréset, población situada a unos 40 km. al sudoeste de Jerusalén. En esa región de fértiles colinas, aptas para los trabajos agrícolas, conoció y compartió los sufrimientos de los pequeños campesinos, siempre expuestos a las arbitrariedades de los que, porque tienen el poder en sus manos, codician terrenos, y se apoderan de ellos (Miq 2.1-2).
Los siete capítulos que forman el libro de Miqueas (=Miq) pueden dividirse en tres secciones. En la primera parte (caps. 1–3), predominan los temas de crítica social, que relacionan estrechamente la predicación de Miqueas con la de Amós e Isaías. Con audacia y, a veces, en tono violento, el profeta echa en cara a Israel sus pecados y rebeldías (3.8): el acaparamiento de tierras, la corrupción de los tribunales y el pillaje al que se entregan las clases dirigentes. También polemiza con los falsos profetas (3.5-7) y denuncia la falsa seguridad de los que dicen: “El Señor está con nosotros; nada malo nos puede suceder” (3.11). En este contexto se destaca el anuncio de la destrucción de Jerusalén y del templo (3.12). Ese anuncio causó tanta impresión, que un siglo más tarde todavía estaba vivo en la memoria de la gente de Jerusalén (cf. Jer 26.18).
En la segunda parte del libro (caps. 4–5), vuelven a encontrarse los temas fundamentales de la primera sección (cf. 5.11-13), pero a las denuncias y amenazas se contraponen varios mensajes de esperanza y anuncios de salvación. Jerusalén va a ser restaurada después de la destrucción, y a ella acudirán todas las naciones para encontrar al verdadero Dios y ser instruidas por su Palabra (4.1-2). De Belén, el humilde pueblo natal de David, saldrá un rey que gobernará con el poder de Dios y traerá personalmente la paz (5.2-5). En esa era de paz, con el hierro de espadas y lanzas se fabricarán arados y herramientas de trabajo (4.3).
En la tercera parte (caps. 6–7), el Señor dirige a Israel un reproche que figura entre los pasajes más conmovedores de toda la Biblia (6.3-5). Hay también una breve instrucción sobre lo que el Señor espera de sus fieles (6.8), y una nueva referencia al pequeño resto del pueblo de Dios, es decir, a los que aún quedarán después de la prueba que el Señor impondrá a Israel para purificarlo de sus pecados e infidelidades (7.18; cf. 2.12; 4.6-7; 5.7-8). El libro concluye con una plegaria dirigida al Señor, el pastor de Israel, para que perdone los pecados de su pueblo, renueve las maravillas del pasado y le asegure un futuro feliz (7.14-17).
En líneas generales, el libro de Miqueas consta de las partes siguientes:
I. Juicio de Dios sobre Samaria. Denuncias y amenazas contra Jerusalén y las ciudades de Judá. Acusaciones contra las clases dirigentes (1–3).
II. Afluencia de las naciones al monte Sión. Victoria sobre los enemigos de Israel. Anuncio del futuro rey mesiánico (4–5).
III. Reproches del Señor a su pueblo y promesas de salvación (6–7).
Así es.
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